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Análisis del Zócalo de la Ciudad de México; Arquitectura barroca y la Catedral Metropolitana:

El encuentro entre los nativos de la ciudad de México y los colonizadores españoles tuvo un impacto significativo en la arquitectura y el urbanismo. Se construyeron iglesias, conventos y edificios civiles que combinaban elementos locales con influencias renacentistas y barrocos. El mestizaje arquitectónico fue una manifestación de la fusión cultural y el establecimiento de una nueva identidad en la ciudad. Se establecieron normas urbanísticas para controlar el crecimiento y regular la vida cotidiana en la colonia. En lugar de imponer completamente sus propios ideales, se produjo un intercambio entre ambas culturas.

“Las creencias paganas del indigena y las ideas del cristianismo confluyen en un proceso de simbiosis cultural y de sincretismo religioso que se va decantando de los antiguos usos mediante las <<extirpaciones de idolatrías.>>Ramón Gutierrez - Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica. (p.31)

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Catedral y el Zócalo de la Ciudad de México 1793.

“En otras partes del mundo, otros no pierden oportunidad de corregir las ideas establecidas o para desmarcarse de los clichés dominantes”. Gruzinski-Antiguos y modernos (p.236)

El Zócalo, también conocido como la Plaza de la Constitución, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de México. En el siglo XVIII, el Zócalo era el corazón político y social de la ciudad. En su diseño urbano, se encontraban importantes edificaciones, como la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional, que debido al mestizaje poseían diferentes contraposiciones estéticas: azulejos, paredes con relieve, o fachadas completamente de ladrillos. El Zócalo, tal como lo hacía el foro romano, reflejaba la influencia española en su arquitectura y el uso de la

plaza como un espacio público central para las actividades cívicas y religiosas. Además, la plaza era testigo de eventos históricos significativos y manifestaciones culturales, convirtiéndose en un símbolo de la identidad y la vida de la ciudad.

"El proceso de yuxtaposición que se manifestara en México con la ubicación de la catedral sobre la zona templaria azteca se reiteraría en las huacas y santuarios del interior pasando así a ocupar los templos lugares dominantes y utilizando no pocas veces la antiguas plataformas y pirámides como terrenos o basamentos."Gutierrez- Arquitectura y urbanismo en iberoamérica (p.30)

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, construida entre los siglos XVI y XVIII, es un ejemplo icónico de la arquitectura barroca en la ciudad. Esta edificación combina elementos góticos, renacentistas y barrocos, exhibiendo una ornamentación rica y una abundancia decorativa azteca. La Catedral se convirtió en un símbolo de la influencia española y en un centro espiritual y cultural para los habitantes de la ciudad. Su diseño arquitectónico y su fachada expresan la opulencia y la monumentalidad del estilo barroco a la vez que se mezclan elementos cristianos con simbolismos indígenas. Uno de los elementos más distintivos de la Catedral Metropolitana es su torre sur, conocida como la

Vista de la Plaza Mayor por Juan Patricio Morlete Ruiz , 1770

Ilustración de la Catedral - Autor desconocido

del Marqués. Esta torre presenta una combinación de estilos renacentista y mudéjar, pero también incluye detalles ornamentales indígenas, como esculturas de ángeles con rasgos y atuendos indígenas. Esta fusión de estilos arquitectónicos simboliza la integración de las diferentes culturas en la construcción de la catedral.

Vista de la catedral metropolitana siglo XVIII

Además de estas obras importantes, la arquitectura barroca mestiza de la Ciudad de México se caracterizó por la profusión de adornos tallados en cantera, la incorporación de elementos naturales y orgánicos, y el uso de colores vibrantes en la ornamentación. Estos elementos reflejaban la fusión de los ideales estéticos europeos con las tradiciones locales y la conexión con la naturaleza. Además, el mestizaje barroco también se evidencia en la distribución espacial de los edificios coloniales. Muchas construcciones presentaban un diseño centrado en un patio interior, conocido como "patio novohispano", que tomaba influencias de la arquitectura precolombina y se convertía en un espacio de reunión y convivencia. Esta disposición espacial promovía la interacción social y el intercambio cultural en el entorno urbano.

Interior de la Catedral Metropolitana México

Interior basílica de San Pedro Roma

Adicionalmente, el mestizaje barroco no solo se limitó a la arquitectura, sino que también se manifestó en otras expresiones artísticas, como la pintura, la escultura y la música. Los retablos dorados en los altares de las iglesias, las esculturas que combinaban elementos cristianos y prehispánicos, y la música que fusionaba ritmos africanos con melodías europeas, son ejemplos de esta mezcla cultural y artística. En el contexto urbano de la Ciudad de México, el mestizaje barroco no solo representaba una expresión estética, sino también una afirmación de identidad. A través de la arquitectura y el arte mestizos, las comunidades locales buscaban afirmar su propia cultura y dejar una marca en el paisaje urbano.

“Ya no se trataba de tribus dispersas que vivían de una economía de subsistencia, con organizaciones primarias y carentes de cohesión política, militar y espiritual. El mundo mexicano era la antítesis de la precariedad formativa que los españoles arrasaron en La Española.” Ramón Gutierrez - Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica. (p.29)

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